controlador biológico y patógeno accidental

Como todos sabemos, existen muchos ejemplos de controladores biológicos ya que no existe depredador sin presa. Pero nos ha llamado la atención un pequeño parasitoide que actúa como controlador biológico natural de los escarabajos xilófagos, más comunmente llamados carcomas, pero que a su vez ha resultado ser un patógeno accidental de los seres humanos, ya que puede procurar importantes reacciones dermatológicas.

Hablamos de un pequeño insecto llamado Scleroderma domesticus pertenece al orden de los Hymenópteros y aunque se le puede confundir con una hormiga no lo es.

clase: Insecta; orden: Hymenoptera; familia:Bethylidae, y género: clerodermus (Latreille, 1809)

S. domesticus es una “avispilla” que se caracteriza por su pequeño tamaño, ya que no es superior a 4 mm. Además presenta dimorfismo sexual y su ciclo biológico está directamente relacionado con el ciclo larval de los escarabajos xilófagos (carcomas; coleoptera, anobiidae). La hembra adulta fecundada, deposita sus huevos encima de las larvas de estos escarabajos y los ciclos se sincronizan de tal manera que cuando la larva del escarabajo entra en pupa, también entra en pupa la larva de este insecto y es en este preciso momento cuando agota las reservas de la larva de la carcoma (escarabajo xilófago) provocandole la muerte. Esta relación se conoce como parasitoidismo.

Al ser parásito de las carcomas, el hábitad habitual de S. domesticus son entornos antrópicos (casas y demás construcciones de madera)

El insecto adulto puede llegar a picar al hombre igual que cualquier otra avispa e inocular veneno provocando diferentes reacciones dermatológicas dependiendo de la sensibilidad de la persona atacada.

La forma más eficaz de eliminar este insecto es la eliminación de su hospedador (carcomas) en su hábitat natural, nuestros muebles y demás estructuras de madera de las que estamos rodeados.

 

 

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